
El acceso a la vivienda en alquiler se ha convertido en uno de los grandes problemas sociales de la última década en España. Desde 2016, los precios de los pisos han aumentado de forma desproporcionada en comparación con los ingresos: mientras los salarios apenas han crecido un 24%, el coste del alquiler se ha disparado casi un 92%.
Este desequilibrio se refleja en experiencias como la de Miguel Murillo, un joven madrileño que, tras cambiar de ciudad por motivos laborales, descubrió que alquilar un piso consume hoy una parte excesiva de su sueldo. Aunque sueña con comprar una casa, reconoce que el encarecimiento constante del alquiler frena cualquier posibilidad de ahorro.
La normativa estatal recomienda que los gastos de vivienda no superen el 30% de los ingresos, pero ese límite quedó atrás hace tiempo. Ya en 2016 el alquiler medio lo rozaba, y actualmente supera con creces ese porcentaje, alcanzando más del 40% del salario.
Según los especialistas, el problema combina rentas elevadas con sueldos insuficientes. A esto se suma el aumento de la demanda, impulsado por la creación de nuevos hogares y la llegada de trabajadores del extranjero, lo que ha provocado una fuerte subida de los precios.
En ciudades como Málaga, Valencia o Alicante, los alquileres casi se han duplicado en menos de una década. Barcelona ha contenido algo el aumento gracias a la regulación, aunque sigue liderando el ranking de precios. Este escenario explica que un 46% de los inquilinos alquile por necesidad, al no poder acceder a una vivienda en propiedad.
FUENTE PERIODÍSTICA EL PAÍS